|
Los Portadores de Tesoros deben Viajar Bajo
Protección
Si una persona realmente quiere mejorar su vida
interior y este es su sincero deseo, esta mejoría será garantizada a
él por su Señor. Esta es una realidad que nos indica el alcance de
las respuestas de nuestro Señor a los deseos bien intencionados de
sus servidores. Cuando nosotros humildemente pedimos a nuestro Señor
por guía El nos manda uno de Sus más amados servidores para que nos
ayude en nuestro camino.
Por ejemplo, si una persona se da cuenta que su
hijo o hija puede fácilmente cuidar de todo lo que se le ha dado a
él o a ella, entonces se les puede dar más; pero si se observa que
el niño es descuidado, y que rápidamente pierde, destruye o daña
todo lo que cae en sus manos, se le apartarán las cosas de él. Todo
podría ser dado a nosotros si solo apreciáramos su valor y por ende
lo cuidáramos.
Recientemente, en Londres una pequeña niña
corría alrededor con un hermoso rosario en sus manos el cual ella
estaba desparramando y probablemente pronto se hubiera roto. Le
dije: "Dámelo a mí y yo te pagaré por él." Ella me contestó: "No."
Entonces tomé un caramelo colorado de mi bolsillo y dije:
"Cámbiamelo por este caramelo colorado." Ella vino corriendo y
rapidamente me lo dió. Ese no era realmente un rosario muy caro,
pero aunque hubiera sido un collar de perlas, no hay duda que la
pequeña niña lo hubiera cambiado por un caramelo. Es solo a causa de
nuestra inmadurez por lo que todavía no se nos ha dado nada. Se nos
daría todo si lo cuidáramos bien. Tantos regalos valiosos nos
esperan en nuestras vidas espirituales, pero solo pueden recibirlos
aquellos que pueden guardarlos.
Nada en este mundo puede ser tan valioso como
los tesoros que nos esperan. Pero las llaves a esos tesoros están
guardadas en las manos de nuestro guardián. Nosotros estamos
agradecidos a nuestro Señor que El nos ha otorgado esos tesoros, y
también El los mantiene lejos de nosotros - y en manos seguras -
hasta que estemos listos para recibirlos.
Por ejemplo, cuando la gente acomodada muere
dejando huérfanos, el Estado no permite que las riquezas sean
repartidas entre los pequeños niños. Aunque ese dinero les
pertenezca, y ellos son los reales herederos, el dinero se guarda
para ellos - pero se aparta de ellos - por una persona responsable
designada por la corte.
Cuando esos chicos alcanzan la madurez, y son
lo suficientemente sensatos como para no derrochar el dinero,
entonces ellos reciben lo que les pertenece. Pero para los tesoros
espirituales, aunque hayan alcanzado los cincuenta, sesenta o
setenta años de edad si todavía no están maduros para los ojos de
Dios Todopoderoso, no se les será dado esos tesoros.
Por lo tanto, lo que más importa es que sean
capaces de guardar sus tesoros. Una vez observé un pequeño niño
comiendo un pedazo de pan mientras un perro daba vueltas alrededor
de él hambriento lamiéndose las quijadas.
El niño mordió un pedazo del pan y lo sostuvo a
un lado mientras masticaba el pedazo que acababa de morder. Luego el
perro solapadamente tomó el pan de mano del niño antes de que él se
diera cuenta lo que había pasado. En nuestras vidas espirituales,
como en este ejemplo, tantos enemigos, ladrones y estafadores están
girando alrededor nuestro esperando por una oportunidad para
apoderarse de todo lo que está en nuestras manos. Si estamos lo
suficientemente fuertes y despiertos para guardar y proteger
nuestros tesoros, entonces ellos nos serán dados; pero si no estamos
listos no los recibiremos, ya que los ladrones caerán sobre nosotros
sin misericordia.
Por esta razón, cuando viajamos por lugares
peligrosos y temerosos, necesitamos la compañía de un amigo, un
compañero de viaje.
Para viajeros portadores de tesoros que puedan
atraer a ladrones, y para mujeres viajeras ( que son ellas mismas
tesoros y atraen a hombres mal intencionados, "ladrones de
mujeres"), es más aconsejable viajar bajo la protección de un
guardián. Quienquiera que lleve un tesoro no debe ir desprotegido,
sino que debe protegerse bajo el ala de un Grandsheikh. Los
Grandsheikhs sirven como protectores-guardianes de las vidas
espirituales de la gente, como los Profetas fueron durante su era.
Ustedes encontrarán que es terrible estar solos
hasta en esta mansión, pero si otra persona estuviera aquí se
sentirían más seguros. Entonces no piensen que ustedes pueden
realizar el arduo viaje hacia sus vastos universos espirituales
solos sin un guía. En nuestro camino, debemos encontrar a alguien
con quien nuestro corazón esté satisfecho; entonces, sea que esa
persona esté físicamente cerca nuestro o esté a cinco mil millas de
distancia, estaremos conscientes de su presencia y sabremos que su
ojo observador está sobre nosotros. |