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Hablen Poco y Escuchen Mas
Hablar es fácil pero escuchar es difícil. Todos
pueden hablar pero solo unos pocos pueden escuchar. Aparentemente
nos parece que mucha gente nos escucha; verdaderamente ellos pueden
llegar a oír lo que decimos, pero no nos están escuchando.
Dios Todopoderoso nos dió una lengua y dos
orejas, por qué no nos dió dos lenguas y una oreja? Dos orejas y una
lengua nos indica que hablemos poco y escuchemos más. Sí, quien
escucha es sabio, no corre el riesgo de caer en culpa o reproches,
mientras que aquel que habla mucho, especialmente el que habla
demasiado y sabe poco, será víctima de su propia obsesión de hacer
ruido.
El no sabe nada en verdad, habla falsedades y
mentiras, o por error asume la autoridad de elaborar sobre algún
tema del que no tiene autoridad para hablar. Pero el que escucha
puede reflexionar sobre todo y sacar sus propias conclusiones,
rechazando lo que quiera y aceptando lo que desee. El no incurre ni
en pecado ni en culpa por escuchar, pero tomará beneficio de lo que
se hable que pueda ser de real valor. Por lo tanto, no corren ningún
riesgo escuchando. Uds. deben hablar y yo escucharé!
Si una persona callada puede encontrar un buen
oyente ella será capaz de hablar. No piensen que por que una persona
pueda hablar será tan inteligente y tendrá conocimiento, no! Por que
el poder no viene de él, va hacia él desde sus oyentes. Si una
persona de pronto encuentra un millón de personas reunidas frente a
ella aplaudiéndola y saludándola, podría ser un "Fuhrer" y
encontrarse a sí mismo hablando rápida y fluidamente. No habrá
problemas para él, ya que el poder que le llega a él de ese millón
de personas cautivas es muy fuerte.
De acuerdo con una tradición del Santo Profeta
Muhammad, todos los Profetas (la paz sea con ellos) aconsejaron a
sus pueblos " hablen con la verdad y sinceridad o retengan sus
lenguas". Todos ellos repitieron este consejo por que la lengua es
más peligrosa que una espina o una espada, lastimando a la gente y
rompiéndole el corazón.
Nosotros debemos estar atentos y cuidar
nuestras lenguas. Para hacérnoslo más fácil, nuestro Creador nos dio
cuatro puertas para poder encerrar nuestras movedizas lenguas. Dos
puertas interiores y dos exteriores, dos filas de dientes y dos
labios. |