Enseñanzas en nuestro camino...
La superioridad del servicio
Su benevolencia en privado y en público marcó su camino.
El dijo,
Una vez fui a la escuela de Qutb ad-Din as-Sadr en Samar. Allí
encontré a cuatro personas con un estado de fiebre muy elevado.
Comencé a servirlas, limpiando sus prendas y alimentándolos, hasta
que yo también me infecte con la misma fiebre. Esto no hizo que me
detuviera en el servicio. La fiebre se incremento y se incremento
hasta que sentí que me moría. Hacia mis adentros hice un pedido,
'Deja que me muera, pero deja que estas cuatro personas sean
servidas'. Continué sirviéndolos. El próximo día me encontré a mi
mismo completamente curado, mientras que ellos seguían enfermos.
Ayudar y servir a la gente, según el entendimiento de este camino,
es mejor que el dhikr y la meditación. Algunos piensan que hacer las
oraciones Sunnah optativas es mejor que servir y ayudar a los
necesitados. Según nuestro punto de vista, sin embargo, cuidar a la
gente y ayudarlos y mostrarles cariño es mejor que cualquier otra
cosa.
A esto respecto Sheik Naqshband solía decir, "Amamos servir, no ser
servidos. Cuando servimos, Dios esta feliz con nosotros. Esto nos
atrae más a la Divina Presencia y Dios abre aun más ese estado para
nosotros. Sin embargo cuando se nos sirve, eso hace entrar orgullo y
debilidad al corazón y causa que nos alejemos de la Divina
Presencia."
Sheik Ubayd Allah dijo,
Yo no tome este Camino espiritual de los libros, sino que perseguí
este camino sirviendo a la gente. Todos entran a través de una
puerta distinta. Yo ingrese a esta Orden espiritual a través de la
puerta del servicio.
El era extremadamente estricto en mantener la buena conducta tanto
en su comportamiento externo como interno, tanto en su reclusión
como entre la gente. Abusaad al-Awbahi dijo, "Lo acompañe por 35
años. Estaba con el continuamente. En todo este tiempo nunca lo vi
pelar la fruta que comía, o quitar la semilla de la fruta o de su
boca; esto era para no abrir su boca con alimento adentro. Cuando
estaba somnoliento, jamás bostezaba. Nunca lo vi escupir. Nunca lo
vi hacer algo que pudiese llegar a disgustar o desagradar a la
gente. Nunca lo vi sentado con las piernas cruzadas. Solo se sentaba
de rodillas y en perfecta buena conducta."
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