La Reclusión

   

La reclusión o retiro es mejor que el aislamiento. Es un tipo de aislamiento que puede ser prescrito únicamente por el sheik. Su límite más corto en duración es de cuarenta días, como menciona eh Sagrado Corán que hizo Moisés (a.s.), "Y recordad que señalamos cuarenta días para Moisés." (2:51) Muslim narró que el Profeta (s.a.w.s.) se retiró en la cueva de Hira por un mes completo. El fin de dicho retiro es liberar al corazón de la conexión con este mundo de placeres materiales, y llevarlo al estado de recuerdo de Dios, Todopoderoso y Exaltado. En el transcurso del mismo, se producen innumerables visiones. El retiro eleva al discípulo a un estado de conocimiento de sí mismo, y de ahí a un estado de conocimiento de Dios. El retiro requiere que el discípulo se desconecte de la gente, y que se desenganche toda referencia material, por un periodo de tiempo determinado. Su corazón debe estar únicamente comprometido con el recuerdo de Dios, y su mente relajada y apartada de los quehaceres diarios. Todo esto debe de hacerse bajo ha guía de un sheik, que le advertirá en los olvidos, que le ayudará en los desánimos, y que limpiará su corazón de los chismorreos y susurros del ego.

 

El sheik le ordenará al discípulo que se retire en una habitación, donde será servido diariamente sólo con lo necesario para su subsistencia. Entonces el sheik educará su lengua en el modo de recitar el dhikr, hasta que se comprometa con esa recitación. El sheik apoyará al discípulo en la apertura de la visión de la Divina Presencia en el corazón. Cualquier cosa que le suceda al discípulo en la reclusión debe de comunicársela al sheik, y nada más que a él.

La reclusión no es ninguna innovación, sino una orden de Dios, Todopoderoso y Exaltado, como se puede ver en Su Sagrado Libro y en el ejemplo del Profeta (s.a.w.s.). El Profeta (s.a.w.s.) acostumbraba a retirarse en la cueva de Hira en las montañas de Meca, para recordar a Dios, Todopoderoso y Exaltado. Está indicado en el Corán, "Menciona el nombre de tu Señor conságrate enteramente a Él"(73:8)

Allama Abu Saud en su comentario a la explicación del Corán por Fakhr ad-Din ar-Razi dice,

"El significado de este verso es, que te mantengas retirado de todo lo que no sea Dios, Todopoderoso y Exaltado, recordándolo día y noche, por la glorificación, la alabanza, la negación y la afirmación, y que te desconectes de tí mismo y de todo el poder que tienes, para acercarte a El por las estaciones de la meditación, hasta que no veas otra cosa que a El, y estás fuera de toda conexión que no sea El." Aquí la meditación se basa en la reclusión. La prueba de esto puede encontrarse en el Corán, en la historia de María (a.a.s), la madre de Jesús (a.s.), " Así, su Señor la acogió favorablemente, y la hizo crecer en excelencia, y la confió a Zacarías.

 

Siempre que Zacarías la visitaba en su retiro, encontraba junto a ella su sustento. Y decía, "¡María!, ¿de dónde te viene esto?" Ella replicaba, "Viene de Dios. Ciertamente Dios provee sin medida a quien Él quiere".(3:37) En la historia de los Compañeros de la cueva, Dios dice en el Corán que a ellos se les ordenó, "¡Refugiaos en la caverna! Vuestro Señor derramará  sobre vosotros su misericordia y dispondrá  de la mejor. manera vuestra  suerte." (18:16)

De forma similar, la reclusión tiene pruebas en la Sunnah.

Bujari recoge que Aisha (r.a.a.) dijo: "El Profeta (s.a.w.s.) gustaba de retirarse en reclusión. El se retiraba en la cueva de Hira."

El Imam Nawawi explicó la Tradición de Aisha (r.a.a.), "Estar a solas con aquel que amas es la verdadera reclusión. Es la vía de los piadosos, la vía de los que saben." En su explicación del Sahih Muslim, dijo, "El Profeta (s.a.w.s.) dijo, 'Yo fui hecho para amar la reclusión', porque con ella el corazón se vacía de esta vida material. Alcanzaba a estar en paz. Le ayudaba a profundizar en la meditación, en la Divina Presencia de Dios. Por medio de la reclusión los lazos con el mundo se aflojan. Y la reverencia aumenta."

El Imam Zuhri dijo, "Me pregunto por la gente que no practica la reclusión. El Profeta (s.a.w.s.) hizo cosas que luego dejaba, pero jamás dejó de practicar la reclusión hasta su muerte."

 

Abu Jamra para explicar esta Tradición de Aisha (r.a.a.), dijo,

"Cuando el Profeta (s.a.w.s.) se retiró, dejando tras de sí a la gente y desconectándose del mundo, recibió la revelación del ángel Gabriel (a.s.) en la Cueva de Hira. Cualquiera que imite al Profeta (s.a.w.s.) realizando un retiro, bajo la orden de su sheik, será elevado al estado de santidad. La evidencia de la reclusión está en que el Profeta (s.a.w.s), por medio de su retiro en la Cueva de Hira, fue elevado al estado en el que recibió la revelación. Durante sus retiros, los primeros frutos fueron los sueños verdaderos y desde ese estado fue elevado al estado en el que recibió la revelación del ángel Gabriel (a.s.). Entonces fue elevado más y más hasta alcanzar, durante la Noche de la Ascensión, la Divina Presencia, "en la estación de la proximidad de dos arcos, o más cerca". Todas estas estaciones eran el fruto de su reclusión en ha Cueva de Hira. Podemos ver en esto, que si seguimos los pasos del Profeta (s.a.w.s.), seremos elevados de un estado a otro, hasta que alcancemos los estados elevados de la santidad, y nos encontremos en la Divina Presencia."

 

Sheik Abduh Qadir dijo,

 

"En la cueva de Hira, donde el Profeta (s.a.w.s.) acostumbraba a retirarse, emanaba la luz, el alba brillaba adelantada y nacía el sol. Los primeros destellos de la luz del Sufismo se vieron allí. El Profeta nunca abandonó esta reclusión, ni siquiera cuando salió de la cueva de Hira. Toda su vida continuó practicando el retiro, y especialmente durante los últimos diez días de Ramadán."

 

El Imam Qastallani, explicando esta Tradición dice,

 

"La reclusión trae la paz al corazón y abre en él fuentes de sabiduría, porque desconecta al hombre de la vida material y lo capacita para el recuerdo de Dios, Todopoderoso y Exaltado. En la reclusión, uno debe aislarse a sí mismo, y retirarse de sí mismo, para llegar a ver solo a Dios, Todopoderoso y Exaltado. Sólo entonces podrá recibir el conocimiento invisible, y su corazón se convertirá en el recipiente para ello."

Ibn Hajr al-Asqalani, explicando la Tradición de Aisha (r.a.a.), dijo, "La reclusión es el acto de vaciar el corazón de todo, excepto de Dios."

 

Respecto de la reclusión, Abul Hasan ash-Shadhili dijo,

 

"Hay diez beneficios en la reclusión:

  1. Permanecer a salvo de los errores de la lengua, porque en ella no hay a quien hablar.

  2. Permanecer a salvo de ha mala conducta de los ojos, pues en ella no hay a quien mirar.

  3. Mantener el corazón a salvo de cualquier tipo de exhibicionismo, u otras cosas parecidas.

  4. Te elevará al estado de ascetismo.

  5. Te librará de las malas compañías.

  6. Te dará tiempo para hacer dhikr.

  7. Te dará el dulce sabor de la adoración, y de las oraciones y súplicas a la Divina Presencia.

  8. Dará paz y satisfacción a tú corazón.

  9. Librará a tu ego de caer en malos hábitos.

  10. Te dará tiempo para meditar, para tomar cuenta de tí mismo, y para que te fijes como meta la Divina Presencia.

Esto es lo que el Profeta (s.a.w.s.) mencionó en su Tradición, tal como lo narró Bujari en el libro Riqaq.

Abu Hurayra (r.a.a.) reportó que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "Hay siete que estarán protegidos por Dios, el Día en que no habrá otra protección que la protección de Dios. Uno de ellos es el hombre que recita dhikr en reclusión, y le manan lágrimas de los ojos."

 

Explicación De La Reclusión Por Sheikh Abd Allah Ad-Daghestani.

 

Un famoso orientalista francés vino a Damasco a visitar a sheik Abd Allah ad-Daghestani y dijo,

"¡Oh mi maestro!, Vengo a tí después de haber estudiado los Salmos, la Torah, la Biblia y el Sagrado Corán. He estudiado filosofía, religiones, y muchos sistemas de conocimiento. Pero todavía no alcanzo a sentir nada en mi corazón. No encuentro satisfacción. Por el contrario, me siento como si estuviera al borde de un precipicio a punto de caer. Estoy muy inestable, y voy de un centro a otro, buscando lo Real. ¿Dónde podré encontrar la Realidad y dar satisfacción a mi corazón? ¿Dónde puedo encontrar a mi Señor? He estado en todas partes. He preguntado a filósofos famosos, a orientalistas, a gente que considero santos. He leído todo cuanto he podido Y aún así, cuando preguntaba a algún maestro una cuestión, tenía la sensación de que me daban una respuesta que yo ya conocía. No me decían nada nuevo. Estoy confuso oí su nombre y finalmente vine a aquí. Después de ud. ya no voy a ir a ningún otro sitio. ¿Me dará una respuesta a mi pregunta? Lo que ud. me diga lo seguiré y lo creer‚. Pero si no me da una respuesta, me quedar‚ como estoy, confuso e incierto para el resto de mi vida."

 

El Gran sheik le dijo,

 

"Hijo mío, si tú coges la semilla de una manzana, o de cualquier fruta y la dejas secar, por cien años, ahí quedará, seca. Pero si coges esa semilla y la plantas en un campo, cuando vuelvas al cabo de un mes, verás que ha aparecido un brote verde. Y si excavas tratando de encontrar esa semilla, no la encontrarás. Ha desaparecido, y ha sido sustituida por algo nuevo. Si continúas regando esa planta, se hará un árbol, y ese árbol dará fruta. ¿Pero dónde está la semilla original? Ha desaparecido. Ya no hay más semilla original. La semilla se ha convertido en un gran árbol, que da fruta, y la gente se la puede comer. Del mismo modo, si tú coges un huevo y lo colocas debajo de una gallina, al cabo de veintiún días exactamente el huevo desaparece y llega un nuevo pollo. Si buscas debajo de la gallina no encontrar s allí ningún huevo. El huevo se ha desvanecido. Han sido los veintiún días transcurridos debajo de la gallina los que lo han convertido en una nueva generación. Algo parecido le sucede al ser humano cuando pasa alrededor de nueve meses y diez días en el vientre de su madre. Cuando está en el útero, est  ahí solo, fuera de toda conexión con el exterior. Transcurridos esos nueve meses y diez días de soledad, vendrá a la luz una nueva generación, una nueva creación.

Hijo mío, en cada uno de estos tres ejemplos, había algo que entraba en reclusión.

La semilla se apartó del mundo material de la superficie de la tierra, y se enterró en reclusión por varias semanas. Entonces salió una nueva planta. El huevo se puso en reclusión bajo su madre, sin contacto con ha vida material que había fuera de su cáscara, y vino un nuevo ser. El espermatozoide entró en reclusión en el óvulo, dentro del útero materno durante nueve meses, sin contacto con el mundo exterior y la vida material, y después de esta reclusión vino a la luz una nueva generación. Hijo mío, si no entras en reclusión, nunca podrás decirte a tí mismo, como lo hizo la semilla, 'Quiero cortar con la vida material de este mundo, desaparecer de él por el amor de Dios y para beneficio de otros seres humanos.' Pues la semilla se convierte en fruta. Y si tú no experimentas un retiro como éste, cortando con la vida material para trabajar tu ego, y desvanecerte en la nada, para existir solo en Dios, nunca encontrar s tu realidad última, tu verdadero ser. No serás nunca como el árbol que le da a comer fruta a la gente. Y si no haces como el huevo, y aislándote de todo materialismo te retiras en la concha de la reclusión, existiendo únicamente en la presencia de tu Señor, meditando y concentrándote en Él, adorándolo en tu corazón, y manteniendo Su Presencia constantemente en tu corazón, no encontrarás nunca la felicidad y la satisfacción que buscas.

¿Porqué has de imitar a la semilla y entrar en reclusión por nueve meses? La envoltura del embrión tiene tres capas. Esto fue mencionado en el Sagrado Corán hace 1400 años en la Surah az-Zumar, (39:6), en un tiempo en que los microscopios no existían. El Profeta (s.a.w.s.) dijo también, 'El vientre de la madre se compone de oscuridades o envolturas.' Debes de entrar en esta soledad, cortando todo lazo externo, separándote de las envolturas materiales de este mundo, para estar a solas con tu Señor, y entrar en conexión con tu realidad última, ajustando la imagen que tienes aquí, con su modelo original en la Divina Presencia. Nunca encontrarás satisfacción por muchos libros que leas, pues cuando lees, solamente escuchas a los libros. El conocimiento que contienen es un conocimiento de oídas, no es Real. En la reclusión por ejemplo, no solo oyes, también sientes. No solamente verás, también olerás. Es entonces que se abren los ojos del corazón. Mi hijo, sino entras en reclusión, tu corazón jamás sentirá el contentamiento que estás buscando"

El interlocutor inmediatamente respondió, "Me ha dado ud. respuesta a mi pregunta y solución a mi problema, lo que hasta el momento no me había dado nadie. Mi corazón se ha abierto. Enséñeme el camino."

El Gran Sheik le dio permiso para entrar en reclusión en un sitio determinado, separado de todo. Entró allí como un hombre corriente. Después de un año, cuando salió, era un santo.

 

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