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Escritos
espirituales de Abdal Qadir ibn
Muyhiddin.
Allah ha Robado mi yo de Mi...
Allah ha robado mi yo [ilusorio] de mi, y me ha llevado cerca de mi yo
[real], y el desaparecer de la tierra ha traído la desaparición del cielo.
El todo y la parte han emergido. Lo vertical (tul) y lo horizontal (‘ard) han sido aniquilados. El
trabajo suprarrogatorio se ha convertido en trabajo obligatorio, y los
colores han regresado a su blanco original.
El viaje a ha llegado a su fin y todo lo que no es Él ha dejado de
existir. Todo atributo (idafat), todo aspecto (itibarat) y relación (nisab) han sido abolidas. Y el
estado original ha sido restablecido. “¡Hoy hago descender tu rango y
elevo el Mío!”
En este momento me es narrado el dicho Hallay, con la diferencia de que
él los pronunciaba por él mismo, mientras a mi se me dice sin expresarlo
por mi mismo. El dicho es aceptado y entendido por aquellos que son ricos,
mientras que es rechazado e incomprendido por aquellos que se sobrecogidos
por la ignorancia.
Mawfiq 7
La necesidad de un Maestro
espiritual
“¡O vosotros que creéis!, temed a Allah, y buscad los
medios de acceder a Él, y esforzaros en Su camino; puede que así tengáis
éxito.” (Cor 5:35)
Este verso contiene la indicación de cual es el curso
del Camino que lleva al conocimiento.
En primer lugar, Allah manda a los creyentes a
practicar el temor de Él (at-taqwa). Esto corresponde a lo
que, entre nosotros, llamamos la estación del arrepentimiento (maqam at-tawba), que es la base
del progreso en el Camino y la llave que permite llegar a la estación de
la realización (maqam
at-tahqiq). A quien le es concedida la estación del arrepentimiento se
le concede la llegada a su objetivo, y aquel a quien se le niega también
se le niega la llegada a su objetivo. Como dijo uno de nuestros Maestros:
“Aquellos que no llegan al objetivo (al-wusul), es porque no respetan
los principios (al-usul)”.
Después de esto Allah nos dice: “Y buscad los medio de
acceder a Él”. Esto es: después de haber alcanzado la maestría de la
estación del arrepentimiento cumpliendo con todas sus condiciones, buscad
un medio de acceso. El medio es un maestro que posea un linaje iniciático
(nisba) sin defectos, que tenga
un conocimiento verídico del Camino, de las deficiencias que lo obstruyen
y de las enfermedades que evitan la llegada a la Gnosis; y que tenga una
ciencia probada en la sanación, de los temperamentos y disposiciones y sus
remedios apropiados. Hay una unanimidad absoluta entre la Gente de Allah
sobre el hecho de que, en el Camino tras la Gnosis, un medio de acceso (wasila), esto es, un maestro, es
indispensable. Los libros no pueden de ninguna manera ocupar el lugar de
un maestro, al menos desde que las que las inspiraciones sobrenaturales
(al-waridat), las iluminaciones
de las teofanías (bawariq
al-tayaliyyat) y eventos espirituales (al-waqi’at) empiezan. Cuando esto
ocurre, es necesario explicar al discípulo qué debe ser aceptado o
rechazado de estas; qué está fundamentado y que está corrupto. Sin
embargo, al principio del Camino, puede obtener satisfacción de los libros
que narran hechos piadosos y combates espirituales en el amplio sentido
del termino.
“Y esforzaros en Su Camino”: que es otra orden, la de
entablar batalla, después de haber encontrado un maestro. Es una cuestión
de un tipo especial de guerra santa (yihad), que se efectúa bajo el
mando de un maestro y de acuerdo con las reglas que él establece. Uno no
puede confiarse al combate espiritual en la ausencia de un maestro,
excepto en situaciones excepcionales, porque no hay una sola guerra santa
que se lleve de una sola forma. Las disposiciones de los seres son varias,
sus temperamentos son diferentes unos de otros, ya que aquello que puede
ser beneficioso para uno puede ser perjudicial para otro.
Mawfiq 197
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