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Aumentad
vuestras buenas obras, especialmente en Ramadán, porque
la recompensa de los actos suprarrogatorios realizados durante
este mes equivalen a la de un acto obligatorio realizado en cualquier
otro momento. Ramadán es
también el momento en el cual las buenas acciones se ofrecen más
fácilmente y uno tiene mucho más energía para esto que
durante cualquier otro mes del año. Esto es así porque el
alma, perezosa cuando deben realizar buenas obras, se encuentra
arrinconada por el hambre y la sed, los demonios que la perturban
son expulsados, las puertas del Fuego son cerradas, las puertos
del Cielo se abren, y los heraldos llaman cada noche a la obediencia
a Dios: "¡O vosotros qué queréis el bien, apresurados! ¡O vosotros
qué queréis el mal, deteneos!"
En
este noble mes debéis trabajar sólo para el Más Allá, y embarcaros
en asuntos mundanos solo cuando sea absolutamente necesario. Arreglad
vuestras vidas antes de Ramadán de forma que podáis veros libres
cuando llegue. Poned vuestra intención en la adoración y en aproximaros
a Dios con paso más firme, especialmente durante los últimos diez
días. Si podéis permanecer en la mezquita sin abandonarla, excepto
para lo estrictamente necesario, durante estos diez últimos días
hacedlo[1].
Estad pendientes de
realizar la oración del Tarawih[2]
durante todas las noches de Ramadán.
En algunos lugares es costumbre
hoy día el hacerlo tan corto que algunos de los elementos obligatorios
de la oración se omiten, dejando solas las sunnas. Es
bien sabido que nuestros predecesores leían en Corán entero
durante esta oración, recitando una parte cada noche para así completarlo
en las últimas noches del mes. si podéis seguir esto uniros, porque
esto es una gran ganancia; si
no podéis, entonces lo menos en puedes hacer es observar
los elementos obligatorios de la oración y sus propiedades.
Observa
cuidadosamente la noche del destino [Lailatul Qadr] que
es mejor que mil meses.
[95:11] es la noche bendita en la cual todos los asuntos
son sabiamente decididos. [ 44:4] aquel a quien se le retiran los
velos ve las luces resplandecientes, las puertas abiertas de los
cielos, y a los ángeles ascendiendo y descendiendo, y dará testimonio
de toda la creación postrada hacia Dios, su Creador.
La
mayoría de los maestros son de la opinión que ésta se encuentra
en los últimos diez días de Ramadán, y que es más probable que sea
en las noches impares. Cierto gnóstico fue testigo en la noche del
17, y ésta era también la opinión de Hasan al-Basri. Algunos eruditos
han dicho está en la primera noche de Ramadán, y otro gran número
de eruditos han dicho que no es fija y que cambia su posición cada
Ramadán. Han dicho que el conocimiento secreto que subyace a esta
cuestión es que el creyente debe someterse a sí mismo completamente
ante Dios durante cada noche de este mes con la esperanza de poder
coincidir con la noche que se le mantuvo oculta. Y Dios sabe mejor.
Tratad
de romper vuestro ayuno tan pronto como tengáis la certeza de que
el Sol se ha puesto. Retrasad el suhur[3]
tanto como podáis y temáis que llegue el alba. Alimentad a aquellos
que ayunan en el momento en el que lo rompen, incluso si es con
algunos dátiles y un
trago de agua, porque aquel que alimenta a otro en el momento de
la ruptura del ayuno recibe tanta recompensa como la de él sin disminuir
en nada la recompensa del otro. Tratad de no romper nunca vuestro
ayuno ni alimentar a ningún otro en ese momento excepto con comida
permitida. No comas mucho, y toma de todas las comidas permitidas
que se te ofrezcan, y no prefieras aquellas que son sabrosas, porque
el propósito del ayuno es someter el apetito lujurioso de uno mismo,
y el comer una gran cantidad de deliciosa comida es lo opuesto y
lo elevará y reforzará [al ego]
Ayuna
en los días en los cuales la ley aconseja el ayuno, como es el día
de Arafat para aquellos que no participan en la peregrinación, el
9 y el 10 de Muharram
[Ashura[4]],
y los primeros seis días de Shawwal, comenzando el segundo día del
A' id[5],
porque esta es la forma más efectiva de disciplinar el alma. Ayunad
tres días de cada mes, porque éstos son equivalentes al ayuno perpetuo.
Es mejor si estos días son los Días Blancos[6],
porque el Profeta, que las bendiciones y la paz sean sobre él, nunca
dejaba de ayunar estuviese en casa o viajando. Ayunad frecuentemente,
especialmente en tiempos de mérito como son los meses Inviolables[7],
y los días nobles como
los lunes y jueves. Debéis saber que ayunar es el pilar de la disciplina
y la base de La lucha [contra el ego]. Se ha dicho que ayunar constituye
la mitad de la fortaleza [de la fé]. El Mensajero de Dios, que las
bendiciones y la paz sean sobre él, dijo: "Dios exaltado sea
dijo: "todas las buenas acciones de los hijos de Adán son multiplicadas
de diez a setenta cientos de veces, excepto ayunar, porque esto
es Mío [para Mí], y Yo lo recompensaré al hombre por esto, porque
él ha abandonado sus apetitos, su comida y bebida por mi gracia""
"aquel que ayuna tiene dos alegrías, una cuando rompe su ayuno,
y la otra cuando se encuentre a su Señor" y: "el aliento
de aquel que ayuna es más agradable para Dios que la del almizcle".
Dios
dice la verdad y Él guía al camino. [33:4]
Sobre el ayuno prescrito por la
religión y sobre el ayuno espiritual.
Las
virtudes del ayuno.

Notas:
[1]
Iftar o retiro a la mezquita.
[2]
El tarawih es una oración especial de Ramadan, realizada por la
noche después del Isha’ consistente en 20 rakat más el witr impar.
[3]La
comida que se hace antes de empezar a ayunar por la mañana.
[4]
Ashura: es el día en el que se conmemora la huida de Moisés y su
gente de Faraón y su ejercito. Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones
sean con él, llegó a Medina, encontró a los judíos ayunando y dijo
que él y sus seguidores están más cercanos a Moisés que los judíos
de Medina y que deberían también ayunar
[5]
Fiesta de fin de Ramadán.
[6]
Los días de Luna llena.
[7]
Dull-Hijja Dull-Qad y Muharram, que son los meses del Hajj. y Rayab.
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