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Sus mensajes. (Sohbet) Khwajah Sheik
Baha'uddin Naqshband pilar de nuestra orden solía decir: "Nuestro
camino esta basado en la reunión - de los discípulos con el Sheij- y
todo bien viene de ella".
Su
divina justicia le da a su Divina Autoridad el derecho de manejar
este mundo. Allah
Todopoderoso pone a algunos muy alto
y a otros muy bajo, pero siempre cambian las posiciones.
¡Vemos aquí tantas construcciones de los árabes!
Ha habido tantas gentes que han llegado aquí y han ejercido
su poder. Cuando se
fueron, otros siervos de Allah llegaron.
Todos somos siervos: los españoles lo son, y también los árabes,
los otomanos, los alemanes, los ingleses, y los americanos son
siervos. No está bien que uno pierda su fe pero, por alguna razón, esto es lo que les ha ocurrido a los musulmanes. Para todo acontecimiento hay alguna razón, que es acertada, aunque no se sea consciente de ello. Todo Estado, como toda persona, empieza siendo joven, luego crece, alcanza la madurez, luego envejece y, finalmente, muere. Después, vendrá otro. Unos se van y otros llegan. Todo cambia. Esto es una ley Divina en la tierra. Nada ni nadie es eterno.
En
nuestra vida eterna, las reglas cambiarán.
Aquí estamos por un cierto tiempo, y todo ha de cambiar para
que todos cumplan su papel. Todo
el mundo tiene su importancia, todos son únicos.
También es importante que nos reunamos.
Tienen suerte quienes comprenden esto y no dependen de nada
de este mundo. Cada día,
hay más de un cambio en ti y en lo que te rodea. Hoy estamos en una situación, pero ayer fue otra.
Lo que tienes hoy, no lo encontrarás mañana. Un siervo amado de Allah es el que acepta todos los cambios en su vida y la de los demás. Es una alta posición para un creyente el estar satisfecho con cualquier cambio, sin objeción alguna. Rezar es sencillo. Mucha gente reza. Pero estar satisfecho con la Voluntad de Allah Todopoderoso es algo que no está al alcance de todo el mundo. Todo el mundo sabe esto, pero no lo pone en práctica. Cuando lo necesitan, no pueden hacerlo.
Allah
está contento con vosotros cuando vosotros lo estáis con Él.
Si todo fuera como el siervo desea, el siervo estaría feliz.
Pero si algo ocurre para lo que no está preparado, no estará
contento con su Señor. Se
obligará a sí mismo a rezar, y a Allah no le gusta esto.
Quiere que le adoremos con amor y respeto. No
espero que hagáis esto desde un principio, pero podéis ir
practicando paso a paso. Necesitáis
resistencia para alcanzar cada meta difícil que os propongáis.
Conocemos nuestro objetivo y debemos intentar alcanzarlo paso
a paso. Incluso cuando
vamos en avión se nos informa de cómo vamos ganando altitud.
No salimos de la pista de despegue directamente hacia el
nivel de vuelo más alto. Es
difícil ser paciente, pero debemos serlo, especialmente en nuestros
días. La paciencia es el medio principal para una apertura a los Cielos, para ser sacado del espacio y el tiempo. Antes de dejar el espacio y el tiempo debéis llevar una pesada carga. Como un cohete, que antes de alcanzar su órbita necesita mucha potencia. Cuando ha alcanzado su órbita, no necesita nada. Allí no hay gravedad. Cuando hayamos controlado nuestros impulsos físicos, podremos usar nuestra potencia para sacarnos del campo de gravedad de nuestro ego y alcanzar nuestra órbita en el Cielo.
Hay
un Sultan. No puede
haber dos. Hay un Señor.
No puede haber dos. Hay
un solo Creador, pero no hay un segundo creador.
Sólo hay un Rey sentado en el trono.
Si hubiera dos, se estarían peleando. Esta
es una humilde asamblea. Pero
es preciada, es valiosa. No
hay otra igual en España en este momento.
Hay muchas reuniones, pero no en honor del Señor del Cielo.
Son, en su mayoría, en honor de Satán. Nosotros decimos “Audu billahi min ash-Shaytáni-r-rayím, bismillahi-r-Rahmani-r-Rahím[1]” porque huimos de los demonios y el mal. "Bismillahi-r-Rahmani-r-Rahím", pedimos al Creador que nos ayude contra los demonios y el mal. "As-Salaamu aleikum"[2]. Pido para vosotros todas las bendiciones, y que éstas continúen para siempre. Esta
es una vida corta, pero es la antesala de la vida eterna.
Nadie puede alcanzar la vida eterna sin pasar antes por esta.
Debe ser creado, venir a este mundo, y dejar más tarde esta
vida e ir a la vida eterna. Debemos
abandonar este cuerpo, ya que nada de este mundo nos pertenece,
incluso nuestros cuerpos no son nuestros.
Un día los dejaremos y nos iremos.
Por eso, cuando alguien muere se le lleva a la iglesia, la
mezquita, o la sinagoga, y se le hace un funeral. “¿De
quién es ese cuerpo?", preguntará la gente.
“Es
el cuerpo de Eduardo”, o el de Hassan, o el de Mordejai...
Preguntamos de quién es el cuerpo pero, ¿dónde está el
dueño? ¿Dónde está
Eduardo? ¿Dónde está Hassan? ¿Dónde está Mordejai?
No están allí. Nadie puede decir que su cuerpo le pertenece. Si alguien dice: “Este es mi cuerpo”, entonces debería ser capaz de conservarlo por siempre. Pero no les pertenece. Lo tienen por un tiempo determinado y después han de dejarlo. Las
mujeres pueden quedarse embarazadas.
En tres veces cuarenta días se gestará una forma humana.
Pero es tan sólo un pedazo de carne, sin movimiento alguno o
signo de vida. Entonces,
de repente, su corazón empieza a latir y el cuerpo empieza a
moverse. Es entonces un
nuevo invitado a este mundo. No
viene del mundo material, sino de algún otro lugar.
No podemos ver ese lugar, pero es conocido como el mundo
espiritual. Hay
dos mundos: el material y el espiritual.
Finalmente, el alma, que pertenece al mundo espiritual, se
introduce en el cuerpo, y el bebé se desarrollará con rapidez.
Se preparará para venir a este mundo, estar aquí, crecer,
saber, aprender, hacer, sentir, y entender.
Después deberá dejar todo este mundo material, incluso su
cuerpo en el que ha pasado tantos años, y regresar. Nadie
ve cómo llega el alma. Nadie
ve cómo nuestras almas se marchan, porque no pertenecen a este
mundo. ¿Podéis ver la
electricidad? ¿Podéis
cortarla? Es otra cosa.
Es del Divino Cielo. El
alma es la electricidad de nuestros cuerpos.
El poder de la electricidad mata, el del alma nos mantiene
vivos.
¿Cuántos
siglos o milenios llevamos viviendo sobre la tierra?
¿En qué año estamos?
¿Mil millones y uno? ¿Un
billón y uno? ¿Un trillón y uno? Miles de millones de personas han
alcanzado esta vida y la han dejado. Hay
aquí un grupo de gente respetada que ha venido para una reunión
seria, una reunión espiritual. Quizá yo sea el más viejo aquí.
Hace cien años ninguno de nosotros existía y no creo que,
de hoy en cien años, ninguno de nosotros exista todavía.
Nuestra existencia depende de Alguien que puede hacer lo que
quiera. Nadie puede
rehusar su Voluntad, o su Decreto, o lo que Él disponga. Nadie
os preguntó si deseabais venir a este mundo.
¿Hay alguien que recuerde si se le preguntó esto?
¿Rellenasteis un impreso de solicitud para venir a este
mundo? Nadie os preguntó
si queríais venir a vivir aquí o permanecer donde estabais.
Puede ocurrir que alguien sea convocado en sueños a estar
listo para dejar este mundo. Algunas
personas santas, con el corazón puro, pueden recibir algún mensaje
del Cielo sobre sí mismos, o sobre otras personas.
Estos son los profetas.
La mayoría de los presentes son cristianos, y conocen la Última
Cena de Jesucristo, la paz sea con él.
¿Cómo podía él haber sabido... (5,6)
Si
venís a esta vida y no usáis vuestra mente y voluntad, estaréis
al nivel de los animales. No
penséis que vuestra mente está aquí para encontrar algo de comer
o beber, o pensar en propósitos sexuales.
Ese es el nivel de los animales.
Si os ponéis a su altura habéis perdido el honor.
No penséis, si yo quiero comer, que estoy usando mi
voluntad. Los animales
también comen cuando tienen hambre.
Es parte de nuestros impulsos físicos. Hojear
una revista es una cosa, y otra muy distinta aprender de los libros.
No se necesita mucha voluntad para leer el periódico, pero sí
para aprender de los libros. La
gente se lanza tras las cosas fáciles.
Los
animales no tienen responsabilidad.
Pero vosotros, que tenéis mente y voluntad, sí tenéis
responsabilidad. Corremos a la búsqueda de nuestro ser espiritual.
1.
Lit.- Buscamos protección en Allah se Satán el Maldito, en el
nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso. 2. Lit.- La Paz sea con vosotros.
Su
Guía es para toda nación. Incluso
si nuestro idioma difiere de la lengua árabe, Allah Todopoderoso
hace posible, sin embargo, que todos y cada uno de nosotros pueda
recitar el Sagrado Corán del mismo modo que los árabes lo hacen.
Esto es un don de Allah Todopoderoso a todas las naciones.
Es una bendición. Otro de sus innumerosos favores es que los musulmanes pueden memorizar los versículos del Sagrado Corán. Es imposible para cualquier otra nación el poder recitar su Libro Sagrado sin tenerlo delante. En cualquier ceremonia cristiana o judía siempre han de
recitar su libro leyéndolo. Esto
significa que esos libros no han penetrado en sus corazones.
Si algo no está grabado en tu corazón, no te lo podrás
aprender de memoria.
El poder de las otras religiones ha terminado. No entran en los corazones. Sin embargo, el Islam está como el primer día, no envejece, siempre joven y poderosamente activo.
Es
un milagro que un niño de diez años pueda aprenderse el Sagrado
Corán de memoria, y recitarlo de principio a fin.
Si no fuera un Libro Sagrado, ¿cómo sería esto posible?
La mayoría de las personas que se saben el Sagrado Corán de
memoria no son árabes. ¡6.666
versículos (aleyas)! ¡114
azoras (suras)! La
gente común tiene problemas incluso para memorizar los títulos de
las azoras. ¿Porqué
no han empezado los cristianos a mirarlo, todavía?
Sus obispos, o incluso el Papa, o el Patriarca de Turquía,
deberían empezar a leerlo. Si
leyeran tan sólo dos líneas, verían que el Sagrado Corán viene
del Cielo, y no son palabras de un hombre, un profeta. Estuve en Alemania el pasado año, y estábamos sentados, y cuento esta historia para dar alguna certidumbre sobre la autenticidad del Sagrado Corán a los no musulmanes, cuando llegó un anciano poeta y editor se me acercó. Traía consigo un libro que contenía poemas escritos por él. Abrió el libro y comenzó a leer uno de sus poemas. Le dije que cerrara el libro y continuara recitando. No pudo, a pesar de haberlo escrito él mismo.
¿Cómo
es posible que la gente no pueda ver el milagro de que Muhammad, la
paz sea con él, una persona que no sabía leer ni escribir, pueda
recitar seiscientas páginas, 6.666 versículos, de memoria?
Nunca fue a la escuela, nunca aprendió a leer o a escribir
y, sin embargo, la gente insiste en que él escribió el Sagrado Corán.
Si lo hubiera escrito él mismo, ¿podría habérselo
aprendido entero de memoria? Cualquier otro libro que se sepa “de memoria” sufriría
cambios cada vez que intentes recitarlo de nuevo.
Cambiaría una y otra vez y, tras diez veces, nunca volvería
a ser como el original. ¿Cómo
es posible que Sayyidina Muhammad, la paz sea con él, pudiera
recitarlo exactamente en la misma forma en que se lo transmitió el
Arcángel Gabriel? ¡Oh,
cristianos! ¡Oh, judíos! ¡Oh, infieles!: Debéis saber que el
Sagrado Corán no es producto de una mente humana.
Fue transmitido por el Señor, a través del Arcángel
Gabriel, a su Último Mensajero.
El
Profeta David, la paz sea con él, dijo que, de vez en cuando, los
viejos deben unirse a los más jóvenes, que juegan, corren, saltan,
pelean... Éstos les
transmitirán sus energías, y despertarán su fuerza física.
Si los viejos se limitan a reunirse ellos solos, se harán
cada vez más débiles y se morirán. Es por esto que deben ir a ver jugar a los niños. Al mismo tiempo, es igualmente útil para los jóvenes el aprender de los mayores, que han pasado por muchas pruebas de las que se pueden sacar conclusiones. Son buenas lecciones que no pueden aprenderse en otro sitio. Deben los jóvenes ir a visitar a los mayores de vez en cuando y escuchar lo que tienen que decir. Si hay interés, el encuentro será fructífero. Si
no tenéis interés en lo que estoy diciendo, no hablaré.
Si no se cuida un árbol, no podrá este prosperar.
La gente mayor tiene muchas experiencias que les gusta
contar. Estarán contentos y felices de comunicarlas a los demás.
El Creador ha dado algo a todo el mundo.
En una vida larga se aprende mucho, y se pasa por tantas
situaciones por las que los jóvenes nunca pasan. El Sr. Raymond tiene razón en preguntarme si estoy cansado. No lo estoy, por que hay aquí muchos jóvenes.
Hay dos clases de cansancio: uno es el normal, de cuando
vuelves del trabajo. Eso
no es nada. El que me asusta es el cansancio que viene de la enfermedad.
Si alguien está enfermo, siempre estará cansado.
Alguien así no puede recuperarse sentándose o tumbándose.
La comida y la bebida tampoco le darán fuerzas, ni la noche.
Dios sabe...
Que Él Ultimo Profeta Vendría De Arabia.
Normalmente,
una persona no puede aprenderlo todo.
Ningún musulmán puede saberlo todo acerca del Islam, del
mismo modo que ningún cristiano puede saberlo todo sobre el
cristianismo, o un judío acerca del Judaísmo. La
limpieza es para todas las naciones, porque nadie puede acceder a la
Divina Presencia sin haber sido limpiado antes. La zona más importante en lo que a revelaciones se refiere es Palestina. La Península Arábiga es la principal fuente de Revelación Divina. No se sabe que ningún profeta haya venido jamás de Europa, de Alemania, Francia, o España. Todos los profetas vinieron de Palestina, de Mesopotamia, de la Península Arábiga. Todas las Sagradas Escrituras: el Viejo Testamento, el Nuevo Testamento, y el Corán hablan de profetas de esa zona, pero no de aquí, de Europa, o de África o América.
Los
grandes centros espirituales del cristianismo, como iglesias y
monasterios, estaban concentrados en esa zona.
Cientos de monasterios esperaban revelaciones del Cielo en
aquella tierra, y encontraban que las fuentes del poder espiritual
estaban en aquella zona. En
una ocasión, un emir de Medina llegó a Damasco con su séquito.
Llegaron frente a un monasterio.
Alcanzaron la puerta principal, que estaba cerrada.
Llamaron, sabiendo que había gente dentro.
Esperaron un buen rato, ya que Allah ordena que, si alguien
llega a un sitio, debe pedir permiso al dueño para entrar.
Nadie puede entrar en un lugar sin permiso.
Esto está prohibido bajo fuerza.
Incluso el Sultán debe pedir permiso.
Este hombre había venido por orden del Sultán, y esperaba
la autorización para poder entrar. Este es el respeto que los Santos Mandamientos merecen, pero hemos perdido la mayor parte de ese respeto. Me causa tristeza ver lo que los musulmanes, o los judíos, o los cristianos, hacen. No respetan las leyes del Señor con firmeza. Este hombre habría podido abrir la puerta con un leve movimiento, pero, en lugar de ello, estaba esperando. Este es el verdadero Islam. Ya es imposible encontrarlo, y del mismo modo ocurre con el verdadero Cristianismo y el verdadero Judaísmo.
Al
cabo de un rato, el abad abrió la puerta y todos entraron.
El jefe de la caravana del Sultán preguntó por qué se les
había hecho esperar, y se le dijo: “Lamentamos la tardanza, pero
hemos leído en nuestras Sagradas Escrituras que, si se teme a
alguien, se ha de hacer la ablución, y entonces salir a recibirle.
Hemos visto que se trataba de una caravana del Sultán, y por
eso hemos pedido a todo el mundo que se lave.
Después de la ablución hemos rezado nuestras oraciones, y
ahora estamos bajo la protección del Señor, de manera que no podréis
hacernos daño”. La
gente, hoy en día, no sabe nada acerca del verdadero Cristianismo.
La gente que en aquella época vivía en los monasterios leía
sus Sagradas Escrituras y las ponía en práctica.
Por eso eran tan diferentes de la gente de hoy.
El wudu protege a
la gente de los demonios y sus representantes.
Todos los Libros Sagrados de los cristianos y los judíos
ordenan a sus seguidores la ablución previa a toda oración, en
toda ocasión. El wudu es un arma poderosísima contra Satán.
El demonio no puede tocar a una persona limpia.
Todos estos monasterios que se extendieron por la Península Arábiga no estaban allí por casualidad. Sabían por sus Libros Sagrados y esperaban que el Último Mensajero procedería de Arabia. Los cristianos esperaban que viniese del Yemen. La gente de Damasco esperaban que viniese de Arabia, y los judíos esperaban que viniese de Medina, donde hoy se levanta la tumba del Profeta. Sabían que el último profeta vendría de Arabia. En otro famoso centro, el castillo de Haybar, también esperaban y buscaban al profeta que vendría de Arabia.
En
efecto, el último profeta no fue una sorpresa: se le esperaba.
Cuando llegó, algunos le reconocieron, otros no.
La mayoría de los monjes cristianos llegaron y le aceptaron,
y muchos rabinos judíos también llegaron y le reconocieron como el
profeta que había de venir. Pero
también muchos le negaron sin tener prueba alguna en su contra.
La mayor prueba de que no era una persona corrientes el hecho
de que, hoy día, le siguen mil quinientos millones de personas que
dicen: “La ilaha illa Allah, Muhammad rasul Allah”. ¿Se os ha ofrecido dinero para que lo digáis?
No. Esta
es la mejor prueba: que una persona dijo, hace 1.400 años “La
ilaha illa Allah, Muhammad rasul Allah”, y hoy 1.500 millones
de personas se levantan y dicen lo mismo.
Esto es conocimiento que procede de Libros Sagrados, no digo esto por capricho mío, sino que sale del corazón.
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