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La espada de la
religión es aquel que
entra en combate por la causa de la religión y cuyos esfuerzos son
totalmente por Dios.
El discierne
lo correcto de lo incorrecto y la verdad
de la falsedad.
Pero primero lucha con si mismo y rectifica los rasgos
propios de su personalidad. Tal como dijo el Profeta, 'Comienza contigo
mismo!'
Rumi, Fihi ma fihi.1
Shaykh Ahmad as-Sughuri fue en su tiempo el heredero
de conocimientos de profetas, el imán de los polos espirituales que era
asesor del reino de la guía. Sacio su sed espiritual bebiendo de la fuente
del conocimiento celestial, y alcanzo el estado de aniquilamiento a la
edad de 30. Fue la cumbre de los santos ascetas. Era reconocido por el
reino celestial como el califa de este reino en la tierra. En su persona
se combinaban ambos tipos de conocimiento, el adquirió y se aferró a todos
los beneficios del Camino y de la Verdad. Se convirtió en el centro de
todas las inspiraciones celestiales. Era un secreto de los Secretos de
Dios, y un milagro de los Milagros de Dios. El era la singular bandera del
conocimiento de la espiritualidad y del conocimiento de la pluma. El era
como la estrella polar que daba dirección e iluminaba el camino para la
gente de su tiempo. El reavivo corazones muertos y lucio el manto de los
grandes santos. No dejo un átomo en este mundo sin apoyo por su poder
espiritual.
Nació
en Sughur una aldea en Daghestan un Miércoles, el 3
de Fajab en 1207 AH/ 1793 EC. Estuvo sentado en el trono de los polos
espirituales por cuarenta años. Su fama se disemino por todas partes.
Entreno a sus seguidores y los elevo a través de su poder espiritual. Si
alguien aparecía en su presencia, aunque sea solo por una hora, el era
llevado al estado de audición y al estado de visión. El dijo, "No dependo
del esfuerzo del discípulo, pero dependo de la luz que Dios me ha dado
para ese discípulo. Yo lo elevo a través de esa luz, porque se que no es
posible para esa persona alcanzar el estado de remoción de velos por
esfuerzo propio. Ese es el significado de la suplica del Profeta, 'Oh
Dios, no me abandones a mi ego ni por el tiempo que dura el abrir y cerrar
de ojos.'"
De
sus dichos.
Dios ha provisto a cada siervo con Su
provisión. Aquel
que no adquiere conocimiento de la provisión diaria que Dios le ha
otorgado, será considerado ignorante en Nuestro Camino.
Aquellos que logran la Realidad de este Camino son muy
pocos. Con el poder de esa Realidad uno puede alcanzar a todos los
santos en este Camino. Y con el poder Divino conferido cuando tu logras
la Realidad de este Camino, puedes alcanzar a todos los ángeles, uno por
uno.
La luz espiritual que Dios te da en tu camino en esta
orden, es el faro que ilumina el Camino a Su Divina Presencia, sin
miedo.
En este Camino distinguir otra cosa que no sea Dios, es
descreimiento.
El Sufi es el que deja
atrás el mundo, deja atrás el
mas allá, deja atrás la Divina Presencia, y se somete a El
solamente.
Yo logre los tres niveles de santidad: aniquilamiento,
subsistencia, y conocimiento espiritual.
Recibí estos de la presencia de
la luz del Profeta Muhammad , y recibí los tres estados de
perfección y las siete realidades de mi maestro,
Jamaluddin al-Ghumuqi al-Husayni.
El orgullo
jamás entro en el corazón de una persona sin
que su mente descendiera al mismo nivel en que el orgullo se había incrementado en su
corazón.
Las dificultades pueden llegar a tocar a un creyente,
pero no afectan a aquel que recita dhikr.
Abu Ahmad as-Sughuri paso la mayor parte de su vida en
reclusión. Le gustaba la reclusión. Le gustaba estar alejado de la gente.
Por esa razón estaba muy feliz cuando los rusos lo pusieron bajo arresto
domiciliario, lo cual le ocurrió en muchas oportunidades.
Un
día estaba en mi reclusión y la sala se lleno con un
hermoso aroma. No eleve mis ojos sino que seguí meditando en mi reclusión. Una espada espiritual brillando con mas luz que la del sol,
descendió hacia mi cabeza. Yo me preguntaba que era lo que yo sentía que
descendía hacia mi. Tuve una visión en la cual el Profeta me envolvía con su espíritu, yo
ingrese en el y me vi a mi mismo en el.
En cierta
ocasión yo entre en la presencia de mi
shaykh, Jamaluddin al-Ghumuqi al-Husayni. El dijo, 'Hijo mío, has
logrado el mas alto estado de la perfección de Muhammad ' Yo dije, 'Oh mi shaykh, me gustaría
alcanzar el linaje de tu estado.' En cuanto dije eso lo vi
desapareciendo de su lugar y apareciendo en mi, y me vi a mi mismo
desapareciendo y apareciendo en su lugar y con su forma.
De
sus poderes milagrosos.
Se le otorgaron poderes milagrosos sin precedentes entre
los santos. Sobre sus revelaciones de las cosas ocultas de este universo,
su conocimiento espiritual Divino en lo que respecta a los estados de la
gente después de su muerte, la extensión es tan vasta e incalculable que
ningún libro la puede abarcar con su descripción.
Se dice que cuando era joven,
solía ver el nombre de
Allah en luz entre la tierra y el cielo. Esto genero en el una gran
modestia y humildad, nadie pudo tomar una foto de el. Cuando alguien lo
trataba de hacer la cámara se rompía. Cuando trataban de dibujar su rostro
sobre el papel la pluma no escribía, o al próximo día el dibujo desaparecía. El dijo, 'No quiero que se me conozca en este mundo
después de mi fallecimiento, porque no quiero para mi mismo ninguna forma de
existencia.'
A menudo rezaba la
oración del amanecer con la misma ablución de la oración de la noche, indicando que no
había dormido. Una
vez viajaba con su familia en camino a Hijaz y se encontraron sin agua en
el desierto. Su familia tenia mucha sed. El le dijo a su sirviente, 'Ve y
busca algo de agua.' El le dijo, 'Oh mi shaykh, como puedo encontrar agua
en este desierto?' El le pregunto a la gente de su caravana si alguien
tenia agua, pero nadie tenia. Todas sus cantimploras estaban secas. El
shaykh tomo una cantimplora vacía y fue al desierto por diez minutos.
Cuando volvió, la cantimplora estaba llena. Con ella sacio la sed de toda
su familia y la gente de la caravana. Luego lleno todas las demás cantimploras de la caravana con su cantimplora. Cuando
volvió a su familia
la cantimplora seguía llena como si nadie hubiese tomado ni una gota de
agua de ella.
Su
Jihad (guerra santa).
El fue el vivificador del Camino y de la Verdad de su
tiempo. Atrajo a miles y miles de gente al Islam y a la Orden Naqshbandi.
En Daghestan se lo consideraba un shaykh espiritual, llevando las enseñanzas
de la Orden Naqshbandi, y al mismo tiempo un gran guerrero,
como Imán Shamil, porque combatió a los rusos. El era la principal
autoridad religiosa luego de la partida de Sayyid Jamaluddin. El ejercito
ruso lo tomo prisionero muchas veces. En cierta ocasión lo pusieron en un
carruaje para llevarlo. Toda la gente de su aldea vino a darle su adiós.
Lloraban como si perdieran sus corazones. El estaba sentado tranquilamente
en el carruaje, buscando a alguien en la multitud. El conductor del
carruaje dio varios latigazos a los caballos para hacer que se movieran,
pero ellos no se movían. Abu Ahmad as-Sughuri dijo, 'Por que estas
golpeando a los caballos?' El dijo, 'Los estoy golpeando para que se
muevan.' El shaykh dijo, 'Ellos no se van a mover hasta que yo de la
orden. Ellos están bajo mis ordenes. Y yo estoy esperando a alguien.'
Ellos estuvieron sentados de esa manera por varias horas
hasta que un hombre vino corriendo enre la multitud. Era un oficial ruso.
Abu Ahmad le pregunto, 'Acaso no eres el hijo de mi amigo Ahmad? Por que
estas en el ejercito ruso? Tu eres Daghestani. No puedes estas con su
ejercito mientras ellos sigan matando musulmanes. Debes dejarlos y
escucharnos.' El dijo, 'Si, mi shaykh, lo escuchare.' El le dijo, 'Por
supuesto que nos escucharas, hasta los animales salvajes en el bosque nos
escuchan cuando vamos a recitar dhikr. Hasta estos caballos nos escuchan y
no se mueven excepto bajo nuestras ordenes. Tu padre es un gran shaykh, y
yo digo que tu debes abandonarlos. Tu vas a ser un santo. Oh hijo mío no
dejes a la gente de conocimiento interior y no dejes a la gente de
conocimiento exterior. Mira a ese cementerio y no olvides que algún día tu
y yo vamos a estar enterrados allí'. Inmediatamente el joven oficial se
quito su uniforme y tomo iniciación del shaykh. Los soldados lo tomaron
prisionero. Luego Abu Ahmad dijo, 'Ahora tienen permiso para moverse', y
los caballos comenzaron a moverse.
Dios y el Profeta lo amaban por su sinceridad y lealtad. Su shaykh estaba muy
feliz con el y su aldea sentía un gran aprecio por el. Cada vez que era
liberado su casa se llenaba de huéspedes y provisión. Ellos le
preguntaron, 'Tu no estas trabajando, los rusos están en contra tuyo y tu
estas luchando. Como es que tu casa esta siempre llena de provisión?' El
dijo, 'Cualquiera que luche en el camino de Dios, Dios le proveerá. Eso es
lo que Dios dijo en el Coran, 'Cada vez que Zacarías ingresaba al
templo para verla la encontraba provista de sustento' (3:37).'
Falleció
en Sughur el 17 de Rabi ul-Awwal en el año 1299
AH/ 1882 EC a la edad de 92 años. Muchos años después de que había fallecido su hija lo vio en un
sueño. El le
decía, 'Oh hija mía, la piedra
de mi tumba se ha caído sobre mi y esta apoyada sobre mi pecho, presionándome
y haciéndome daño.' Al día siguiente su hija fue a ver al
shaykhs de la ciudad y les contó el sueño. En realidad, le contó el sueño
a toda la gente que encontraba. La gente creyó en el sueño y fue rápidamente
a abrir la tumba. Encontraron que la piedra que estaba sobre
su cuerpo se había caído, presionándolo, y que las paredes de la tumba se
habían desmoronado. Sin embargo encontraron que su cuerpo estaba limpio y
sin cambios. Su mortaja estaba blanca, como si hubiese sido enterrado ese
mismo día.
Quitaron el cuerpo, recavaron la tumba, y devolvieron el
cuerpo a su lugar. Todos estaban sorprendidos y azorados ante como el había
podido llegar hasta ella en sueños y contarlo sobre lo sucedido en
su tumba. Mas sorprendente sin embargo era la condición de su cuerpo.
Luego de ver esto todos fueron iniciados por su sucesor, Abu Muhammad
al-Madani.
Shaykh Abu Ahmad as-Sughuri tenia dos califas: Abu
Muhammad al-Madani y Shaykh Sharafuddin ad-Daghestani. El secreto de la
Cadena de Oro fue pasado al primero de ellos, y después de su
fallecimiento al segundo.
Notas
1- Jalaluddin Rumi, Fihi ma fihi. Traducido por
William Chittick,
p.148.
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