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La Peregrinación (Al-Hajj).
por
Huywi
El peregrinaje es una obligación para todo musulmán con uso de razón que haya
alcanzado la pubertad. Consiste en vestir las ropas del peregrino en el lugar
apropiado, el permanecer en Arafat,
en circunvalar la Kaaba, y correr
entre Safa y Marwa. Uno no debe entrar en el
territorio sagrado sin haber tomado el Ihram. El territorio sagrado (haram) es llamado así porque allí se
encuentra la estación de Abraham (maqami
ibrahim). Abraham tiene dos estaciones: su estación corporal, que es Mecca,
y la estación de su alma, que es la amistad (jullat). Quien quiera que busque su
estación corporal debe renunciar a
todas los lujos y placeres y tomar la ropa del peregrino vistiéndose con las
telas sin costuras, y evitando la caza permitida, y mantener todos sus sentidos
bajo estricto control, y estar presente en Arafat, y de allí ir a Muzdalifa y Mashar al-Haram, y recoger las piedras,
y circunvalar la Kaaba y visitar Mina y estar tres días y lanzar las
piedras de la forma prescrita, y cortarse el pelo y realizar el sacrificio y
volver a ponerse las ropas normales.
Pero aquel que busca su estación espiritual debe renunciar
a las asociaciones familiares y despedir bien lejos a los placeres y no
tener otro pensamiento que Allah; entonces uno debe permanecer en el Arafat de la gnosis, y de allí
marchar al Muzdalifa de la
concordia (ulfat) y desde allí
mandar a su corazón a circunvalar el templo de la Divina purificación (tanzih), y lanzar las piedras de
la pasión y los pensamientos corruptos en la Mina de la fe, y sacrificar
su alma inferior en el altar de la mortificación y llegar a la estación de
la amistad (jullat).
Entrar en la estación física supone estar resguardado
de los enemigos y sus espadas, pero entrar en la estación espiritual
supone estar resguardado de la separación y de sus
consecuencias.
Muhammad bin al-Fadl dijo:
“A los que quieren ver Su Templo
en este mundo; ¿por qué buscáis la contemplación de Él en vuestros corazones? El
templo está algunas veces, y otras se pierde, pero de la contemplación podréis
disfrutar siempre. Si se sienten complacidos de visitar una piedra una vez al
año, seguro que estarán más satisfechos visitando el templo del corazón, donde
podrían ver Lo trescientas sesenta veces durante un día y su noche. Para el
gnóstico cada paso es un símbolo de su viaje a Meca, y entonces cuando llega al
santuario gana una arroba de honor por cada paso.”
Abu Yazid dijo: “Si la recompensa por la adoración a
Allah de alguien es pospuesta para el mañana es porque no ha adorado de
forma correcta hoy” porque la recompensa de cada momento de adoración y esfuerzo
es inmediato.
Abu Yazid dijo: “En mi primer peregrinaje solo vi el templo,
en mi segundo peregrinaje vi el Templo y a su Señor, y en mi tercer peregrinaje
solo vi al Señor”
En resumen, donde hay esfuerzo no hay santuario; el santuario
está donde se encuentra la contemplación.
A no ser que durante su estancia en el
universo que es el lugar de entrenamiento para el hombre, donde se aproxime a
Allah y en un aposento retirado disfrute de la intimidad con Allah, será un
extraño al Amor Divino; pero cuando disfruta de la visión el universo entero es
un santuario.
“La mayor oscuridad es el mundo es la Casa del Amado sin el
Amado”.
La Peregrinación a Meca de Abdul Qadir Gilani.
Una idea acerca de la Peregrinación
(fotos).
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